El concepto Gegenstand en Marx, clave para la comprensión del nivel sensible
de la Praxis. Aproximación desde la primera Tesis sobre Feuerbach
The concept of Gegenstand in Marx, key to understanding the sensible level of Praxis. An approach based on the first Thesis on Feuerbach
Ricardo Antonio Yáñez Félix
Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, México
Universidad Tecnológica de Ciudad Juárez, México
ricardo.yanez@uacj.mx
Resumen: Nuestro escrito trata de enriquecer la comprensión de uno de los conceptos “complejos” que utiliza en alemán la teoría de Karl Marx, nos referimos a la palabra Gegenstand (objeto). Para ello, presentamos una hermeneusis de la primera Tesis sobre Feuerbach que, desde nuestra perspectiva, dicho aforismo aclara y complementa el uso técnico que Marx hace del vocablo objeto a partir de la distinción semántica que este pensador establece entre los contenidos de los términos Objekt, Subjekt y Gegenstand. Entre otros aspectos, la identificación de dichos conceptos en el ámbito de la obra de Marx nos permite captar el nivel sensible de la actividad humana llamada, por el treverino, Praxis, a la vez que posibilita una mejor comprensión de las notas críticas realizadas a Feuerbach. La aproximación llevada a cabo es contextualizar el uso del lenguaje dentro del marco argumentativo de la producción escrita de Marx.
Palabras clave: objeto, Gegenstand, sujeto, Praxis, actividad sensible.
Abstract: Our essay seeks to enrich the understanding of one of the “complex” concepts used in German in Marxian theory: the word Gegenstand (object). To this end, we present a hermeneusis of the first Thesis on Feuerbach. From our perspective, this aphorism clarifies and complements Marx’s technical use of the word object based on the semantic distinction he establishes between the terms Objekt, Subjekt, and Gegenstand. Among other aspects, the identification of these concepts within Marx’s work allows us to grasp the sensitive level of human activity called, by the Treverin, Praxis, while also enabling a better understanding of the critical remarks made on Feuerbach. The approach taken is to contextualize the use of language within the argumentative framework of the “young” Marx’s written production.
Keywords: Object, Gegenstand, subject, Praxis, sensitive activity.
Recibido: 7 de julio de 2025
Aceptado: 15 de septiembre de 2025
Doi: 10.15174/rv.v19i38.867
Introducción
En consonancia con uno de los aspectos que distinguen a los estudios críticos contemporáneos, las líneas que presentamos intentan clarificar el sentido que adquiere un concepto decisivo al interior de la producción escrita de Karl Marx, nos referimos a la palabra objeto (Gegenstand). Cabe resaltar que el uso moderno de este término puede ser rastreado desde la tradición de la filosofía idealista alemana.1 Si a ello sumamos que el término Gegenstand es considerado, al interior de la jerga técnica usada por Marx, un tanto “ambiguo” u “oscuro”, sobre todo si tomamos en cuenta el proceso de traducción que se emplea para ir del idioma alemán al español,2 creemos que nuestro esfuerzo es pertinente, aparte de contribuir a la discusión de los estudios que recuperan las fuentes del crítico nacido en la región del Tréveris.
Como mencionamos, el término alemán Gegenstand es retomado por Marx a partir de la tradición idealista. Para ello, damos cuenta de su uso —claro está de forma resumida porque no es el tema central del ensayo—, no sólo en dos de los estudiosos más importantes de esta categoría en dicha tradición filosófica, nos referimos a Heinrich y a Blunden, sino que también relacionamos sus aportes con el contenido de las fuentes que discuten (por ejemplo, la crítica de Kant y la tesis doctoral de Marx). De igual forma, mencionamos brevemente el ámbito de uso del concepto Gegenstand en el siglo xix, así como su relación con el marco latino de donde procede el vocablo alemán Objekt.
Las líneas que presentamos tienen en su horizonte más inmediato construir, sobre la base del pensamiento del padre del materialismo histórico, uno de los marcos teóricos de nuestra palabra, dentro de la cual gravitan dialécticamente un posicionamiento ontológico acerca de la naturaleza humana (la dimensión esencial comunitaria) y el nivel perceptivo de la Praxis. Recordemos que para Marx el concepto Praxis refiere a una actividad humana objetiva/subjetiva que se manifiesta en varios niveles, de entre los cuales destacan el nivel social (Marx, Crítica de la filosofía del Estado de Hegel), el nivel sensible (Marx, Manuscritos economía y filosofía 148-149, 163), el nivel productivo (Marx y Engels, La Sagrada Familia 77, 258), el nivel epistemológico (Marx y Engels, La ideología alemana 32,40) y el nivel político (Marx y Engels, Textos selectos 606-607).
Lo que pretendemos es clarificar el sentido del concepto Gegenstand a partir del contexto teórico que desarrolla Marx en la primera tesis sobre Feuerbach, específicamente cuando nuestro autor reflexiona en consonancia con el segundo apéndice del tercer capítulo de los Manuscritos de París, acerca de la enajenación de los sentidos humanos que se produce una vez que la propia vida humana gira, y es determinada, en torno a la propiedad privada de los medios de producción. En efecto, para el grande del Tréveris, la propiedad privada atenta contra la determinación fundamental de la ontología del ser humano: su ser comunitario o social (Yáñez ١١٨-١٣٢).
Los conceptos Gegenstand y Objekt
El encuentro de Marx con el término Gegenstand fue de manera paulatina. Al parecer, una de sus primeras citas con este vocablo la obtuvo de sus lecturas de la filosofía kantiana3 —donde las palabras alemanas Gegenstand 4 y Objekt,5 aún y cuando guardan un sentido distinto en las obras de Kant, son términos que, muy a menudo, este pensador intercambia—. Conforme avanzaba en sus estudios críticos, afianzo, desde las coordenadas del materialismo histórico/dialéctico, un nuevo uso semántico para estas dos palabras.
Lo que se traduce al español como “objeto” o “cosa”, al menos en los textos de Kant, Hegel y Marx, tiene dos maneras de expresión en el idioma alemán, a saber: Objekt 6 y Gegenstand.7 Aparte de ello, estos dos conceptos parecen contener una relación necesaria con el término tedesco Subjekt. A manera de matiz, en las Tesis sobre Feuerbach (Marx, Antología 107-109), se usan dos palabras distintas —Objekt y Gegenstand— para referirse, en apariencia, a un mismo ente: el objeto o la cosa. 8 Pues bien, el término Gegenstand en Marx señala al objeto, aunque desde una concepción de su objetivación teórica y práctica, es decir, se refiere a la actividad que integra en un mismo momento lo objetivo y lo subjetivo; mientras que con la palabra Objekt se dice del objeto en sí mismo que no es resultado de ninguna actividad, es un objeto conceptual que nombra un ente externo al ser humano. Aunque dicha cuestión es difícil de apreciar en las traducciones al español de los aforismos es, precisamente, lo que vamos a aclarar en las siguientes líneas.
El objeto (Gegenstand) en las tesis sobre Feuerbach
Después de fallecido Karl Marx en 1883, su amigo y compañero de trabajo Friedrich Engels se dedicó a revisar los cuadernos de notas de su colaborador (sobre todo aquéllas que fueron realizadas entre el periodo 1845-1847), y tuvo un hallazgo importante, ya que encontró once puntos críticos bajo el título “Ad Feuerbach” que publicó con el nombre Thesen über Feuerbach 9 (Tesis sobre Feuerbach) como apéndice de un texto de su autoría publicado en 1888, al cual llamó Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana (Tarcus 22). Las ya conocidas Tesis sobre Feuerbach tuvieron un proceso de recepción bastante significativo en la historia del pensamiento marxista, hasta tal punto de que varios críticos como L. Goldmann (129) o M. Löwy (128) las consideraron como uno de los aportes más trascendentales del pensamiento occidental moderno, a la par, por ejemplo, del “Discurso del Método” cartesiano.
En términos generales, estas once notas reflexivas son una crítica severa a la tradición filosófica dualista que opone, como realidades antitéticas, la teoría y la práctica, así como el objeto y el sujeto. Para ello, Marx intenta superar el posicionamiento materialista representado por Feuerbach y, de igual manera, el sistema idealista hegeliano, ambos predominantes en su época. Con ese claro propósito, Marx introduce en las tesis referidas la categoría Praxis humana, la cual, según su propia perspectiva, permite concebir los elementos objetivos de la realidad de manera subjetiva, es decir, como producto de la actividad humana. En pocas palabras, Marx entendía que las relaciones sociales tienen condiciones objetivas (materiales) que, sin embargo, conviven con condiciones subjetivas derivadas de los propios entes que se relacionan entre sí. Es en el primer aforismo donde el pensador alemán ofrece el uso técnico y distintivo del término objeto (Gegenstand):
Der Hauptmangel alles bisherigen Materialismus den Feuerbachschen mit eingerechnet ist, daß der Gegenstand, die Wirklichkeit, Sinnlichkeit nur unter der Form des Objekts oder der Anschauung gefaßt wird, nicht aber als sinnlich menschliche Tätigkeit, Praxis; nicht subjektiv. Daher die tätige Seite abstrakt im Gegensatz zu dem Materialismus von dem Idealismus —der natürlich die wirkliche, sinnliche Tätigkeit als solche nicht kennt entwickelt. Feuerbach will sinnliche— von den Gedankenobjekten wirklich unterschiedne Objekte: aber er faßt die menschliche Tätigkeit selbst nicht als gegenständliche Tätigkeit. Er betrachtet daher im “Wesen des Christentums” nur das theoretische Verhalten als das echt menschliche, während die Praxis nur in ihrer schmutzig jüdischen Erscheinungsform gefaßt und fixiert wird. Er begreift daher nicht die Bedeutung der “revolutionären”, der “praktischkritischen” Tätigkeit (Marx y Engels, Werke Band 3 533).
El defecto capital de todo el materialismo precedente (comprendido el de Feuerbach) es que el objeto [Gegenstand], la realidad efectiva, sensibilidad, sólo se capta bajo la forma del objeto [Objekts] o de la intuición; pero no como actividad sensible humana [sinnlich menschliche Tätigkeit], como práctica [Praxis]; no subjetivamente. De ahí que el lado activo [tätige] fuese abstractamente desarrollado, en contraposición al materialismo, por el idealismo —el cual, naturalmente, no conoce la actividad efectiva, sensible, como tal. Feuerbach quiere objetos sensibles— efectivamente distintos de los objetos de pensamiento [Gedankenobjekten]: pero no capta la actividad humana [menschliche Tätigkeit] misma como actividad objetiva [gegenständliche Tätigkeit]. De ahí que en la “Esencia del Cristianismo” sólo se considere el comportamiento teorético como el auténticamente humano, mientras que la práctica [Praxis] sólo es captada y fijada en su forma fenoménica sucia judaica. De ahí que no conciba la significación de la actividad “revolucionaria”, de la actividad “crítico-práctica” (Marx, Tesis sobre Feuerbach 14). Los corchetes que contienen conceptos subrayados en idioma alemán fueron añadidos.
Antes de entrar en los detalles de nuestra interpretación respecto a esta primera pieza de las tesis, queremos apuntar, de manera general, algunas observaciones de una obra de Marx que redactó casi al mismo tiempo que los aforismos aludidos. Nos referimos a los Manuscritos Económicos/Filosóficos de 1844 (Marx, Manuscritos 140-148). En esta importante obra se establece que, al momento de captar la realidad, el ser humano percibe cosas/objetos subjetivadas y, por tanto, socializadas que se conceptualizan por medio del término alemán Gegenstand, el cual es el resultado de la unión de los lados Objekt y Subjekt. De la misma forma, en el párrafo citado (tesis I), se nos advierte que, en el materialismo de Feuerbach, únicamente se toma en cuenta el aspecto Objekt o la supuesta cosa en sí al momento de percibir los objetos de la realidad. La característica que el autor de las tesis resalta sobre dicho Objekt es que no está mediado por la actividad humana, es decir, no se concibe la unidad de lo Objekt y lo Subjekt.
Otro punto de encuentro entre el ensayo de París y la anotación crítica inicial de Marx es lo que concierne a la actividad sensible humana. Ciertamente, en ambas reflexiones destaca que desde que el ser humano percibe cosas —objetos— (Gegenstände) ya está actuando la Praxis, a partir de que las personas ponen en acción sus sentidos ya hay Praxis, por lo cual uno de los rasgos sustantivos de la filosofía desarrollada por Marx es que, anclados en la perspectiva ontológica, el ser humano es esencialmente práxico. Desde este ángulo reflexivo, la percepción humana no es algo pasivo (la realidad no se imprime en los individuos desde afuera como Objekt), sino que es, efectivamente, una actividad que contiene una unidad indisoluble entre lo subjetivo y lo objetivo. Alrededor de estos supuestos gira la crítica que lleva a cabo la tesis en cuestión cuando insiste que en el materialismo vulgar no tiene cabida la Praxis, pues, en esta teoría, no se capta el Gegenstand, de igual forma, el idealismo tampoco apunta a la verdadera actividad específicamente humana dado que, contrario al materialismo de Feuerbach, sólo toma en cuenta el lado subjetivo de la Praxis.
Nos parece que si descomponemos en algunas de sus partes esta primera aproximación crítica que realiza Marx, alcanzaremos a observar con mayor nitidez el ámbito en el cual tiene lugar el término que venimos rastreando. Las primeras palabras de este enunciado llaman la atención acerca del materialismo anterior a Marx que plantea de forma errónea, según la óptica del proceso por medio del cual los seres humanos perciben las cosas (actividad sensible humana), la captación de la realidad. El error consiste en que esta corriente de pensamiento no llega a percibir lo que, para la visión de Marx, es de hecho un Gegenstand —objeto subjetivado y, por tanto, socializado que procede de la actividad humana y de la supuesta materialidad externa al ser humano y, por tanto, objetiva/subjetiva, en el cual quedan integrados dialécticamente una materialidad externa que no depende del ser humano, así como aquello que sí es parte de la ontología del ser humano— y lo hace pasar, aparentemente, como Objekt (cosa que, en su propia materialidad, existe por sí misma y es independiente de la conciencia humana, a la vez que su imagen es interiorizada por los individuos sin ninguna mediación).
En la reflexión dialéctica/materialista, esta forma de comprender los objetos, que es característica de la filosofía feuerbachiana, mistifica la realidad debido a que el ser humano logra la captación del mundo sólo a través de lo sensible (como Objekt). La cuestión problemática para Marx es que ese Objekt no es un ente subjetivado ni socializado a partir de la actividad específicamente humana, es decir, a partir de la Praxis, sino que es una cosa totalmente independiente del ser humano —tiene una existencia autónoma—. Por lo que expone Marx, la Praxis está desde la captación de la realidad. Esto es completamente coherente con su posicionamiento, según el cual la Praxis es un aspecto ontológico del ser humano.
Pues bien, a la hora que el ser humano lleva a cabo la actividad de conocer, en el sentido vulgar que se está criticando, no se toma la actividad humana como Praxis, puesto que se excluye la parte de la “actividad sensible humana” (en este proceso no se reconocen los objetos ni como Gegenstände, ni como producto de la Praxis), o dicho de otro modo, lo que prevalece es la idea del Objekt, como cosa en sí que imprime en la mente humana pasiva su imagen; es decir, en el proceso de conocimiento del objeto no hay unidad entre lo objetivo (materia) y lo subjetivo (razón). En la interpretación materialista del conocimiento —anterior a Marx—, la actividad humana no es vista como Praxis, ya que hay una preponderancia del Objekt; es decir, se piensa que lo único activo es lo objetivo, y esto cancela la actividad subjetiva propiamente humana.
Con relación a los párrafos precedentes, podemos concluir que, en principio, la primera tesis llama la atención acerca de la posibilidad de faltar a la verdad desde la propia percepción humana (una vez que el ser humano pone en acto sus sentidos). El problema central que queda en evidencia es que el materialismo vulgar, incluido el de Feuerbach, explica mal aquello que los sentidos captan, ello debido a que, desde el punto de vista del materialismo antropológico, la actividad se coloca sólo en los objetos, sólo ellos son activos. Esto quiere decir que lo que se acepta como realidad es el Objekt no el Gegenstand, lo cual demuestra una clara separación entre sentidos pasivos y pensamiento activo. Desde el ángulo materialista que Marx coloca en tela de juicio, la sensibilidad humana no se concibe como actividad sensible y, por dicha razón, la Praxis queda excluida en la captación de la realidad, negando así la dimensión ontológica de dicha actividad.
En la misma esfera crítica, este primer enunciado pone en evidencia el fundamento último de dos posturas —materialismo e idealismo— que, como extremos unilaterales, fallan en sus supuestos sobre la percepción de la realidad. El materialismo precedente concibe la percepción humana siendo impactada por un Objek. Aquí la sensibilidad se comprende de manera pasiva y no como actividad. Para el idealismo, la actividad sensible, los datos que son proporcionados a través de los sentidos, carecen de comprensión, ya que todo el contenido lo suministra la conciencia humana. Esto es así porque el objeto de conocimiento es el sujeto y no hay significación alguna que sea externa a él. Para la razón idealista, “lo real es lo racional”.
A contracorriente de estas dos líneas de pensamiento, para Marx hay una unidad en la captación o percepción de la realidad. Es por dicha unidad que en este primer aforismo se habla de que realmente el ser humano captura lo subjetivo y lo objetivo, dado que la cosa a conocer es Gegenstand en tanto que es resultado de la actividad práxica del ser humano y su confrontación con lo material. Esto quiere decir que la realidad deviene de la relación real y efectiva que existe entre conciencia y materia —esto supera la unilateralidad del materialismo vulgar y del idealismo hegeliano—, con lo cual se modifica el supuesto sobre aquello que se capta por medio de los sentidos, y que se lleva a cabo en y por la Praxis.
Después de estas observaciones, este primer aforismo establece, hablando sobre Feuerbach, una distinción de conceptos que nos parece fundamental para entender de mejor forma la cuestión de la percepción humana. Existen dos nociones contrapuestas, el materialismo feuerbachiano quiere alcanzar “lo percibido”, la “cosa percibida”, es decir, lo sensible o sensorial —sinnliche— (inflexión de sinnlich) en contraposición al Gedankenobjekten (objeto de pensamiento) del idealismo. Parece que tanto la propuesta feuerbachiana como el idealismo no perciben la realidad como Gegenstand, como la unidad de lo objetivo y lo subjetivo, únicamente perciben de manera unilateral un lado de la unidad, sea el lado Objekt, por el materialismo o sea el lado Subjekt del idealismo.
En primer lugar, el Gegenstand está en un nivel inicial donde parece que el ser humano no es consciente de que aquello que percibe es producto de su actividad. En este primer nivel de captación de la realidad se encuentran entrelazadas la subjetividad y la materialidad, luego de esa captación no consciente, en un segundo nivel, derivan cosas que los individuos conciben como producto del pensamiento o Gedankenobjekten (por ejemplo, la idea del bien, la idea del ser) o de la sensibilidad —sinnliche— (por ejemplo, los colores o los sonidos agudos o graves). Por ello, Feuerbach no capta la actividad objetiva, ya que no se da cuenta de que lo primero que capta el individuo por medio de sus sentidos es el Gegenstand para, después, ubicar la cosa sensible (inicialmente el objeto real y verdadero puede tratarse de algo que llamamos alma o, también, puede referirse a una camisa de tal o cual color, después de que el ser humano ejerce la actividad objetiva/subjetiva de captación de esas cosas es que él mismo determina si se trata de algo que tiene que ver con el pensamiento o de algo que tiene que ver con la sensibilidad).
Nos parece oportuno destacar que la visión de Feuerbach que Marx critica en esta primera anotación crítica no considera la materialidad de lo real o, dicho de forma más concreta, la materia como algo específicamente humano. Para el defensor del materialismo antropológico, las cosas que el ser humano capta sensiblemente quedan fuera de la actividad perceptiva y, por ello, en la teoría feuerbachiana la actividad sensible es algo enteramente pasivo. De tal manera que, tanto para el idealismo de Hegel como para el materialismo vulgar, la actividad específicamente humana es propiamente teórica (sólo la parte teórica se considera actividad que define la esencia humana). En cambio, para Marx, la actividad específica del género humano comienza con su actividad sensible.
Por lo escrito hasta este momento, creemos que en las primeras líneas que Marx dedica a Feuerbach, la Praxis adquiere su carácter específico en el ámbito ontológico, aún y cuando esta primera tesis trata un problema epistémico (funcionamiento de la percepción humana), el abordaje de Marx asume la sensibilidad humana activa a partir de la ontología humana. Con ello queremos decir que el primer aforismo se guía por la discusión sobre qué es el ser humano, de ahí que la crítica que se presenta está determinada por la ontología del ser social establecida en los Manuscritos de París, es decir, por concebir el ser de las personas como esencialmente comunitario.
En la perspectiva de Marx, los dos discursos filosóficos que configuran la estructura moderna del capitalismo (idealismo y materialismo) sólo toman un aspecto de la ontología humana, con lo que desdibujan la esencia del ser humano; para el materialismo “anterior” a Marx —que tiene en Feuerbach a su representante más distinguido—, lo material es lo único activo, mientras que la sensibilidad humana es pasiva. Desde este esquema filosófico, la actividad sensible no es específicamente humana, es decir, no es una actividad que defina al ser humano; tal vez en el estudio feuerbachiano, el aspecto sensible del individuo se tome en cuenta como una característica genérica animal, más detalladamente, como una cualidad del ser humano
en cuanto animal y, por esta razón, lo que define al ser humano en
cuanto ser humano es el comportamiento teórico.
Para el idealismo, lo fundamental es, de antemano, el pensamiento y no lo material, de tal modo que lo único propiamente humano es la actividad del pensamiento (no lo sensible), lo sensible no es lo fundamental en el ser humano. Ambas corrientes filosóficas —materialismo e idealismo— consideran que la actividad específicamente humana es la actividad teórica o del pensamiento, para estas dos escuelas la sensibilidad queda excluida de lo propiamente humano. Esto no quiere decir, en ningún caso, que se niegue la captación sensible de los entes materiales, sino que dicha sensibilidad se coloca como parte de la ontología del animal, pero no del ser humano. Esto, desde la concepción filosófica de Marx, es incorrecto dado que, como lo hemos resaltado desde nuestra lectura de los Manuscritos de 1844, la ontología humana opera desde la sensibilidad o, como se determinó anteriormente, a partir de que los seres humanos ponen en acto sus sentidos.
Conclusión
Con la interpretación que realiza Marx acerca de Feuerbach, especialmente en los apuntes que rescató Engels, queda manifiesto que el materialismo vulgar no considera los objetos de la realidad como Gegenstände (cosas socializadas que proceden del entrelazamiento entre Objekt y subjekt), por el contrario, en la postura feuerbachiana prevalece únicamente la idea de un Objetk como cosa —percibida por el ser humano— que no está mediada por la actividad humana y que existe con independencia de la acción de los individuos.
Tal como se aprecia en la primera tesis sobre Feuerbach, el materialismo anterior a Marx considera la percepción humana como algo pasivo, lo que de suyo niega que a partir de la actividad sensible haya Praxis. Dicho de otro modo, en el planteamiento feuerbachiano no se admite que la actividad real del ser humano tenga cabida en la captación —sensible— de la realidad. Esto indica que, para el autor de la Esencia del cristianismo, la actividad de conocer implica que la cosa (Objekt) imprime su imagen en una conciencia humana pasiva. El riesgo de aceptar esto como procedente, en la vertiente del grande del Tréveris, es que se transgrede la comprensión de la percepción humana, sobre todo cuando el Gegenstand queda reemplazado por el Objekt, de tal suerte que la sensibilidad humana no se entiende como Praxis, como actividad sensible.
Es menester destacar que si, tal y como lo propone Feuerbach, la actividad sensible es una cuestión de carácter pasivo, lo que sí es algo activo es la actividad teórica (razón por la cual debe imponerse y prevalecer), este criterio unilateral —donde lo primordial a la hora de conocer la realidad es el aspecto subjetivo— pone en evidencia un punto concomitante entre el materialismo feuerbachiano y el idealismo hegeliano: la conciencia o la razón determinan la actividad del ser humano. Para Marx, en cambio, la realidad se construye en la relación entre conciencia y materia (en la unión de lo objetivo y lo subjetivo).
En estas mismas notas críticas de Marx, la segunda tesis bosqueja la dificultad de determinar si un pensamiento puede considerarse o no como verdadero. Se trata de discernir si existe correspondencia entre el conocimiento y la verdad objetiva. Pues bien, lo que este apunte intenta destacar es que la verdad de la relación entre la teoría y la realidad (como Gegenstand) es un asunto de la Praxis y no del conocimiento teorético. Mientras que para el idealismo la verdad está dada en la relación que el pensamiento establece con el propio pensamiento a partir de la conciencia humana —el pensamiento se contrasta consigo mismo—, en el materialismo antropológico de Feuerbach la verdad resulta del enlace entre pensamiento (Denken) y la cosa en sí (Objekt), aquí la realidad no supone la socialización de sus objetos, es decir, no hay Gegenstand. Ante estas dos visiones, la teoría de Marx acepta el principio por medio del cual la verdad del pensamiento es puesta en evidencia por la actividad humana que une lo objetivo/práctico y lo subjetivo/teórico, pues es la Praxis la actividad que logra vincular el pensamiento con su concreción en la realidad.
Siendo incisivos con lo que venimos recuperando, observemos que la Praxis, en el sentido que Marx le otorga a esta categoría, cuenta con un nivel ontológico que se aprecia en la actividad (objetiva/subjetiva) por medio de la cual los seres humanos perciben el Gegenstand (objetos socializados). De igual forma, esta actividad esencial del ser humano también se presenta en un nivel gnoseológico, esto cuando de lo que se trata es no ya de captar sensiblemente la realidad, sino de aprehender la verdad en el plano del pensamiento humano dentro de la relación entre la teoría y la práctica, es por ello que la Praxis es, también, la actividad que se ajusta a la verdad objetiva.
En la misma esfera de los apuntes críticos que venimos comentando, las tesis VIII y IX continúan planteando el carácter ontológico de la Praxis, sobre todo cuando se destaca que lo específico en la relación de los seres humanos con los de su especie es dicha actividad objetiva/subjetiva, por lo cual Marx parece sostener que el ser humano es práxico y comunitario. Con todo, las personas son susceptibles de no considerar el núcleo objetivo de la realidad, una vez que se ubican fuera del Gegenstand y sólo se dejan llevar por la actitud teórica, tal es el caso, expone el escrito de Marx, de Feuerbach.
Así pues, nuestro artículo trata de establecer que el nivel productivo de la praxis, que es quizás el más importante de la obra marxiana y el más considerado por la tradición marxista (por ejemplo, en el planteamiento lukacsiano sobre el ser social), no es el único nivel propuesto por Marx cuando dota de contenido a la categoría Praxis, sino que, según lo desarrollamos, a partir de la propia sensibilidad humana ya opera la Praxis (tal como se presenta en la primera tesis y en los escritos de 1844).
En conclusión, tanto los planteamientos feuerbachianos como la sociedad burguesa se distinguen por conceptualizar al ser humano como un ente individual y no como un ser comunitario, de tal manera, poco importa la existencia de una organización política de la sociedad, así como el despliegue de una actividad que se corresponda con una ontología social, ya que cada persona en su propia individualidad puede lograr la realización plena de su existencia sin necesidad de apelar a sus semejantes para vivir en comunidad.
Referencias
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Contenido web
Digitales Wörterbuch der deutschen Sprache, https://www.dwds.de/wb/Gegenstand (consultado el 12 de junio de 2025).
1 Por ejemplo, en la Crítica de la razón pura (Kant, Sämtliche Werke 516-517), específicamente cuando la reflexión kantiana esboza un juicio crítico sobre el llamado argumento ontológico para probar la existencia de Dios que expuso Anselmo de Canterbury en el siglo xi, se utiliza algunas veces la palabra Gegenstand. Desde las coordenadas kantianas, a partir de una determinación conceptual no es posible concluir la existencia de algo, puesto que la definición, en el caso analizado de san Anselmo, aparece como una posibilidad y no como un juicio derivado del análisis lógico, es decir, no se precisa la existencia real del objeto (Gegenstand). En consonancia con el punto de vista kantiano, el objeto (Gegenstand) no es una mera posibilidad discursiva, antes, al contrario, es aquello que aparece ante el pensamiento, siguiendo los principios de la lógica, con una existencia real (Heinrich 24). Del mismo modo, al interior de la llamada “psicología” hegeliana, sobre todo en la Fenomenología del espíritu, el término Gegenstand guarda una función neurálgica dentro de la relación, que establece Hegel, entre la conciencia y lo que se presenta ante ella, el objeto (Gegenstand) no es algo dado de antemano y externo —a la conciencia—, antes bien, es la manera como las cosas se manifiestan a la experiencia y cómo la conciencia las entiende e interpreta; en otras palabras, el Gegenstand es producto de la propia actividad humana, es el objeto que se construye en el proceso de percepción aportando significado a aquello que nace de las sensaciones (Blunden 156-157).
2 Para Candioti, cuando Marx propone la Praxis como “actividad sensible”, sobre todo en las Tesis sobre Feuerbach o en los Manuscritos Económicos y Filosóficos de 1844, el lector se enfrenta a conceptos que se prestan a cierta ambigüedad cuando son traducidos del idioma alemán al español, tales como actividad sensible (sinnliche Tätigkeit), actividad objetiva (gegenständliche Tätigkeit), sinnlich, Sinnlichkeit, entre otros (47-50). Desde nuestra óptica, proporcionar el contexto del uso técnico que emplea el filósofo renano cuando se refiere al Gegenstand (objeto) es de gran ayuda, por no decir es clave, para comprender las nociones “problemáticas” que señala Candioti en su ensayo.
3 Gracias a la correspondencia que sostuvo Karl Marx con su padre Heinrich Marx entre 1835 y 1837 (MEGA III/1 289-330), podemos deducir que el desarrollo intelectual del joven treverino tuvo cierta influencia de la obra de Kant. Tan es así que algunos estudiosos del tema (Heinrich) sostienen que uno de los acercamientos iniciales que tuvo el filósofo de la praxis con el significado del concepto Gegenstand fue a través de la discusión acerca de la prueba de Dios que se establece en la Crítica de la razón pura, y que ya citamos anteriormente. De forma concreta, en la disertación doctoral que presentó el grande del Tréveris acerca de las diferencias entre las filosofías de Epicuro y de Demócrito encontramos una referencia explícita a Kant. Al interior del apéndice, que lleva por título “Kritik der plutarchischen Polemik gegen Epikur’s Theologie” —“Crítica de la polémica plutárquica contra la teología de Epicuro”— (MEGAI/1 88-91), hay una exposición y un punto de vista que trata de superar el juicio kantiano referente a la prueba ontológica de Dios que había ofrecido Anselmo de Canterbury.
4 Tratar de captar un sentido unificado del concepto Gegenstand en los escritos del filósofo de Königsberg es tarea cuesta arriba, ya que este término adquiere diferentes usos y sentidos, esto según el ámbito filosófico que esté desarrollando Kant en su producción intelectual. Ahora bien, dado el alcance y el objetivo de nuestro trabajo, nos es imposible dedicar el espacio que merece la distinción kantiana entre objeto fenoménico, objeto trascendental y la cosa en sí. Un buen ensayo en español sobre este asunto es el que presentó, hace más de dos décadas, Javier Bustos López (109-130).
5 En el idioma alemán, el sustantivo Objekt procede del latín objectum y se traduce al español como “objeto” (Langenscheidt 1099). En el uso común, este concepto se refiere a una cosa (material o no material) que la mente percibe y dota de significado. En latín, el sustantivo objectum deviene de obiectum que, a su vez, es el participio en pasado pasivo del verbo obici. Obiectum remite a algo que se presenta ante o contra (lanzado hacia, lanzado contra). En este sentido, el objeto aparece en la mente humana al interior de la capacidad pensante del hombre, como objeto de pensamiento (Salva 555), por lo cual, en atención a su significado original, el objeto puede comprenderse como algo que es propio del sujeto.
6 En el trayecto de la filosofía occidental fue, según sabemos, Duns Scoto quien utiliza por vez primera en sus escritos la palabra latina objectum (Blunden 156), esto de acuerdo con el sentido que la escolástica daba a dicho concepto, es decir, como algo atribuido al sujeto en cuanto — lo que se entiende por objectum— es parte fundamental de la materia del discurso. Fue en el siglo xvii que los contenidos de los términos objeto y sujeto sufrieron una inversión —que pervive hasta nuestros días—. En efecto, fue Descartes quien otorgó a subjectum el lugar que corresponde a la mente humana en lugar de aquello que estaba ante ella (tal y como lo concibieron los filósofos y teólogos escolásticos), así objectum se convirtió en algo que se presenta ante la mente (un objeto de conocimiento, del esfuerzo, del deseo, de la acción del sujeto). Desde estas coordenadas, lo que está en la mente es algo distinto de lo que la mente piensa. Esto dio pie a todas las discusiones epistemológicas que suponen la distinción entre objeto/sujeto.
7 En el mismo siglo xvii, aparece, tanto en el habla cotidiana del alemán, así como en los escritos filosóficos, el uso de la palabra Gegenstand (“lo que se opone o desplaza”), que fue utilizada, las más de las veces, como sinónimo de Objekt. El sustantivo común Gegenstand significa, entre otros contenidos, “cosa”, “objeto”, aquello que es materialmente concreto, estructura real o ideal desde la perspectiva del sujeto (https://www.dwds.de/).
8 Respecto a las traducciones al español de la primera tesis sobre Feuerbach, señalamos lo siguiente: la traducción que ofrece la editorial Siglo XXI fue tomada de los registros que elaboró en castellano el Instituto Marxismo-Leninismo del Partido Comunista de la Unión Soviética en 1938 y que, a su vez, cotejó el estudioso marxista Miguel Candioti (Marx, Antología 107). En esta versión, Gegenstand pasa como “cosa” y Objekt como “objeto”. Otra de las traducciones en español que se han ocupado de las tesis es la que presenta Carlos Bendaña-Pedroza en la editorial Félix Burgos (Marx Tesis sobre Feuerbach 14). La publicación anunciada tiene la peculiaridad de ser una versión bilingüe (alemán-castellano); en este caso, Gegenstand cambia a “objeto” y Objekt cambia a “objeto”. Las versiones que de este mismo pasaje ponen en funcionamiento las editoriales Grijalbo (1970) y Ediciones de Cultura Popular (1979), que estuvieron a cargo de Wenceslao Roces —las traducciones aquí mencionadas se basaron en la edición francesa de Renée Cartelle y Gilbert Badia—, trasladan Gegenstad a “objeto” y Objekt a “objeto”.
9 Es importante advertir que Engels editó las tesis con la intención de que dicho escrito adquiriera un tono más formal que el de un cuaderno de apuntes y, con ello, proceder a su publicación (Tarcus 22-23).
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